Queridos hermanos moraos, que estamos introducidos en la fe, comienzo mi artículo recordando que Jesús está entre nosotros, que él nunca llegará a olvidarte, donde quiera que residas, que celebres la Semana Santa acuérdate de que Jesús está contigo. Tú, que quizás no estás introducido en la fe cristiana, o que te sientes alejado de ella…. pero que observas los desfiles procesionales y lo que hacen los cristianos, por ti, por mi y por todos nosotros, Cristo murió y resucitó. Absolutamente nadie podrá ser excluido de su amor. Ni siquiera Judas que le traicionó, ni los que le condenaron a muerte... Ni, tú y yo, que a veces nos hacemos pasar por ellos, somos rechazados por Cristo. Por eso, me atrevo a decirte que en todo eso que hacemos los cristianos en la Semana Santa, y que tú observas por curiosidad o por gusto estético, estamos haciendo “memoria de Jesucristo Resucitado” y que —aunque tú no le busques ni tengas interés por Él— a través de todo lo que contemplas Dios mismo sale a tu encuentro, para poner en práctica lo que ha hecho siempre: «Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he dejado hallar de quienes no me buscaban. Dije: “Aquí estoy, aquí estoy” a gente que no invocaba mi nombre. Alargué mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde que sigue un camino equivocado en pos de sus pensamientos» (Is. 65,1-2). Quienes hemos conocido y creído en Jesucristo, vamos a “traerlo de nuevo a nuestro corazón”, vamos a procurar que nuestra verdadera Semana Santa sea de verdad “memoria de Jesucristo Resucitado”, vamos a reavivar nuestra fe en Él y en los beneficios de su muerte y resurrección. Así, proclamemos con los labios, con el corazón y con la vida, este canto litúrgico:Acuérdate de Jesucristo,
Resucitado de entre los muertos.
El es nuestra salvación,
Nuestra gloria para siempre.
Si con él morimos, viviremos con él;
Si con él sufrimos, reinaremos con él.
En él nuestras penas, en él nuestro gozo;
En él la esperanza, en él nuestro amor.
En él toda gracia, en él nuestra paz;
En él nuestra gloria, en él la salvación.
En estos sabios versos recogemos todo lo que podemos encontrar en Jesús y todo lo que él realizó por nosotros.
En él la esperanza, en él nuestro amor.
En él toda gracia, en él nuestra paz;
En él nuestra gloria, en él la salvación.
En estos sabios versos recogemos todo lo que podemos encontrar en Jesús y todo lo que él realizó por nosotros.
Fernando Nadal Férez. Sacerdote.
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